IMG_1839_large En mi familia las máquinas de coser y la costura han sido como en otras tantas lo es la cocina.  Es una tradición que ha ido pasando de generación en generación y me trae grandes recuerdos. Cuando coso siempre tengo en la mente a mi abuelita y a mi mamá a quienes siempre vi coser desde que era niña. No soy una persona a quien le gusta guardar cosas de recuerdo pues siento que tener pocas cosas bien escogidas me da mucha mas tranquilidad satisfacción que llenarme de cosas que no son esenciales. Escojo muy bien las cosas que guardo de recuerdo pues los recuerdos están en mi cabeza y también mucho en las fotografías que es otra de mis pasiones, así que no me parece importante guardar cosas.  Sin embargo, ¡¡la maquina de mi abuelita es maravillosa!! El fin de semana pasado estuve dedicando el tiempo a restaurar una antigua máquina de coser que fue de mi bisabuela, posteriormente de mi abuela, después de mi mamá, luego mía y ahora mi niña de 8 años está aprendiendo a coser en ella. En esta ocasión estuve muchas horas limpiándola, engrasándola, quitándole óxido y haciendo que estuviera en un estado impecable.  En todas esas horas pensé en muchas cosas.  Primero, pensé en la importancia de un producto bien hecho. Ésta es una maquina de principios del siglo pasado. Calculo que será del año 1900. La máquina ha estado guardada sin usarse mas de 20 años y con unas cuantas horas de trabajo... ¡Está perfecta!. Es completamente desarmable y cualquier pieza puede ser reemplazada. Funciona en ocasiones mucho mejor que mi maquina eléctrica del año 2013 y es muchísimo mas bonita. Por otro lado reflexioné sobre un libro que leí "The power of less" En este libro dice que las cosas que tenemos "de recuerdo" debemos honrarlas o regalarlas.  Por ejemplo si tienes el sombrero preferido de tu tatarabuelo en el closet llenándose de moho y esperando a que se lo coman los ratones, es mejor regalarlo a alguien que le guste o le sirva que tenerlo ahí haciéndose viejo. La otra opción es honrarlo... lo sacas, lo limpias, lo usas, o lo cuelgas en un lugar en donde lo veas y sirva para acordarte de cómo se veía tu abuelo con ese sombrero. Yo tengo así la máquina de mi abuelita.  La tengo en la entrada de mi casa en dónde la veo todos los días y me encanta pues la siento presente en todo momento y así me acuerdo mucho de ella. En todas esas horas lo mas lindo fue que me dio tiempo de pensar en mi abuelita tan adorada, y en lo bonito que es poder convivir con la familia a través de una actividad como es la costura. Hoy es un día importante para mí pues hoy hace 6 años se fue de este mundo y la sigo extrañando mucho.  Sin embargo, cada vez que veo su máquina o pienso en ella, me hace sonreír mucho.